Michoacán

Aureoles Conejo se niega a acatar recomendación de la CNDH, acusa comunidad de Arantepacua

La comunidad de Arantepacua acusa que el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, intenta evadir su responsabilidad en las graves violaciones a los derechos humanos perpetradas por su gobierno en contra de dicho poblado, además de criminalizar de nueva cuenta a sus habitantes, al decir que en Arantepacua hay refugios de grupos delincuenciales.

Esto después de que declarara que disculparse públicamente, como lo estipula la Recomendación 42VG/2020 que le dirige la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), además de que el ejecutivo estatal dijera que hacerlo equivaldría a aceptar la responsabilidad de la corporación; sin embargo, esta responsabilidad ya quedó demostrada en una investigación que hizo la CNDH durante 3 años y 8 meses.

En dicha investigación que realizó la Comisión, se acredita que es la responsabilidad del gobierno del estado de Michoacán de 4 ejecuciones extrajudiciales, 10 casos de tortura, 38 casos de tratos crueles, 48 detenciones arbitrarias, entre otras graves violaciones a derechos humanos, resultando más de 1 mil víctimas indirectas de lo sucedido en Arantepacua en abril del 2017,

De esta manera, informaron sobrevivientes y familiares de las víctimas, la Comisión de Justicia de la Comunidad, el Consejo Comunal Indígena de Arantepacua y el Colectivo Liquidámbar a través de un comunicado, donde se denuncia que, tal como lo concluyó la Recomendación, Aureoles Conejo criminalizó a la comunidad, además de que la criminaliza de nueva cuenta con sus últimas declaraciones, con las que busca justificar su negativa a no acatar la disculpa pública.

Además, el gobernador acusó de tintes político-electorales a lo que él llama “una idea que traen”, por la comunidad reivindica su autonomía, su negativa a la instalación de casillas electorales y su negativa a la intromisión de cualquier partido político en sus asuntos internos, y acusan que la disculpa no es una “idea”, sino un derecho de las víctimas.

Por: Jesús González